Picasso era un tirano y Dalí un loco amigo de Franco.

Céline era criptonazi.

Elia Kazan delató a sus colegas rojos en la 'caza de brujas'.

Sinatra coqueteó con la Mafia hasta extremos peligrosos.

Lou Reed es de las personas más antipáticas que uno puede conocer

Almodóvar tiene graves y crecientes problemas con el peso de su ego.

Isabelle Huppert es la mejor actriz de Europa y una pesadilla si tiene el día torcido.

Cela era un ogro insoportable.

Ike Turner le sacudía a su mujer, Tina.

Leni Riefenstahl era la cineasta de Hitler.

Glenn Gould tenía pavor al público.

¿Y Fernando Fernán Gómez?

Quizá no habría que darle excesivas vueltas, porque ya vemos que, a través del tiempo, los genios esconden muchos cadáveres en el jardín de sus respectivas personalidades. Salvajes, egocéntricos, chivatos, alcohólicos, violentos, intransigentes o ideológicamente peligrosos... la galería podría ser ilimitada, y en el caso del cine especialmente sangrante. Aunque todo, todos los ingredientes, forman parte del genio creador. Dicen. De ese genio que nos desarma, nos hace volar, nos permite fugazmente hacer como que disfrutamos de la vida.

Pero es que el otro día volví a ver 'El extraño viaje', dirigida en 1964 por Fernán Gómez. Y la vi justo dos días después una periodista hubiera contado cómo el propio director la había mandado al guano durante una rueda de prensa que fue puro exabrupto, aunque dos días después el iracundo autor pidió disculpas a la periodista y le mandó dos colosales ramos de rosas.

Vi 'El extraño viaje' y volvió a parecerme lo mismo: oscura, nerviosa, inquietante, pura desazón, brillante, rara, distinta, genial. Pero, viéndola, me acordé de aquella tarde en el Círculo de Bellas Artes de Madrid donde Fernando Fernán Gómez mandó "¡a la mierda!" a un lector fiel que, con cierta insistencia, le pedía una dedicatoria del libro de memorias que acababa de presentar. Fernán Gómez, un actor y un director de cine y de teatro genial, cogió el libro de manos de aquel lector despavorido, lo tiró al suelo y le mandó a la mierda. Aquel señor le dijo a Fernán Gómez que, hasta entonces, le había admirado sin mesura, pero que a partir de aquel día, dejaba de existir para él.

Ves a Fernán Gómez en la pantalla y piensas en uno de los mejores actores de la historia del cine español, y por eso, en alguien que te hace feliz por momentos. Ves a Fernán Gómez en la vida real y piensas en alguien que te hace sentir mal. Los autores y sus obras... dos mundos a desligar

Hay que ver 'El extraño viaje' una y mil veces y también 'Esplendor en la hierba' y 'Viva Zapata' de Elia Kazan, y conmocionarse con Isabelle Huppert en 'La pianista' o en cualquier película de Chabrol, y escuchar a Glenn Gould y Lou Reed, y viajar al final de la noche con Céline.

Los autores y sus obras. Pero recordemos: los hombres mueren, las ideas quedan.