Como ratita atraida por el flautista he ido al son de la música sinuante de las rebajas de enero, la batalla mantenida entre las razones que tenía para no gastarme un duro han perdido terreno frente a unas botas rebajadas un 60%, una blusa a 9,95, un cinturón, unos traje chaqueta, un bolso y no quiero seguir recordando. A todo esto muchas veces pensaba que realmente no compraba productos rebajados sino simplemente no inflados de precio excesivamente, es una tomadura de pelo que una camisa realizada por un algodón de malísima calidad y cosidas por pseudoesclavos de la gran maquinaria Inditex tenga ciertos precios. No cabe duda que la mayor parte del éxito de las rebajas consiste en que por unos días compramos a unos precios razonables o por lo menos con eso intento acallar mi mala conciencia.