Hay miradas que no se olvidan, mientras mi madre discutía en la otra habitación Bette clavaba sus ojos sobre mí. Inmersa en la vida de otros creo que soy Baby Jane, la hermana me parece demasiado pánfilla, nunca me han gustado las personas tan buenas siempre tienen algo que ocultar. El blanco y negro potencia el lado más claustofóbico de la historia que trascurre entre el horror de lo cotidiano y la sordidez, cruel ,fastástica como la vida misma. No hay nada que me produzca más felicidad que salir de mi vida para meterme en otra, sin el cine o la lectura mi mundo sería aún más hostil. Siempre he esperado con ansia el viernes por la tarde cuando soy libre sin las opresivas obligaciones de hacer algo, cuando me puedo tumbar en el sofá a mis anchas y olvidar el reloj. Así que esta noche voy a hincharme a pizza mientras veo a mi querida Bette.